La piedra Kuku´ Ab´aj que dio orígen al nombre de San Juan La laguna


El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Era una piedra que daba de beber a la gente y animales.

En el valle de Paruq´a´Keey   y Tza´n Eskin, se ubica la famosa piedra que dio orígen al nombre de San Juan La Laguna como Xe´ Kuku´ Ab´aj.  Hace 40 años, las planicies eran trabajados para la siembra de Maíz,  en medio de la inmensa producción  quedaba la majestuosa piedra esculpida por la naturaleza,  pareciera haberse quebrado de una gran piedra, y faltaría que encontrarle su otra mitad.  En la época de lluvia, la majestuosa piedra  junta agua en su seno para que los animales y trabajadores puedan beber en tiempo de sequía;  pero cuando este se agotaba, , los pobladores de San Juan se veían obligados de cargar agua desde la casa hasta depositar en esa piedra. 

Según Don Gerardo Cholotío, hace 40 años, era un área especialmente para la siembra de maíz, en tiempos de limpieza comúnmente en el invierno, la piedra era como un santuario de agua, ya que acogía a todos los trabajadores y animales para alentar su sed. Con la propagación de la siembra del café esta piedra empieza a desaparecerse en menos de 4 años. Actualmente está entre plantaciones de café debajo de grandes árboles de aguacate.

La piedra,  tiene alrededor de 6 metros de largo por 3 de ancho, con un grosor variante salido de la tierra aproximadamente de 60 centímetros a 1 metro; en el centro tiene una pequeña piscina que junta agua en la temporada de lluvia.

Escombros elimina ciudad más antigua en San Juan La Laguna.


 

El tiempo aleja la historia de los primeros habitantes de San Juan La Laguna a orillas del Lago de Atitlán.

 

Por Benedicto Ixtamer.

 

Al margen oeste de la cuenca del Lago de Atitlán, está San Juan La laguna, una réplica de un museo cultural  a puerta abierta, es un  municipio que cobija una cultura artística, arqueológica de raíces ancestrales que se puede sentir al recibir la bienvenida de su gente.

Hay 36 km², de flora verdosa que se apodera del territorio del municipio, decorando  el cerro “Nariz Maya”, que cada día saluda al cielo bendiciendo a la comunidad con sus 19 riachuelos que brotan en lugares bien guardados por la misma naturaleza; la biodiversidad de plantaciones crecen tranquilamente a los 1585 metros sobre el nivel del mar, justo donde se ubica el pueblo de los Mayas Tz´utujiles.

A fines del siglo XVII, según el  padre fray Francisco Vázquez, en los Anales de los kaqchikeles (Memoria de Sololá), el nombre original del municipio era Xe’ Kuku’ Juyu’ que en Idioma Maya Tz’utujil literalmente dice: Xe’= debajo, Kuku’= tinaja, Juyu’= cerro o montaña “de bajo el cerro tinaja”;  en 1623 fue cambiado por los líderes de la etnia y los colonos con el nombre de Pueblo Nuevo de San Juan. Afuera del municipio, en las planicies de Tz´a´n Esquin, que era tierra de maíz y frijol y otras legumbres, hay una piedra moldeada por el tiempo, se encuentra actualmente entre cafetales y que es el único respaldo del nombre Xe´kuku´ab´aj que los mismos pobladores lo acomodaron a la realidad y ubicación geográfica del pueblo.

“Yo y mis hermanos trabajamos aquí, y lo llamábamos Cho Kuku´ ab´aj, Hace 40 años, alrededor de esta piedra venían los ganados para beber agua, aquí era tierra del maíz; y cuando se escaseaba el agua en esta parte, las personas también tomaban de esta” Añade Gerardo Cholotío.

Ciudad escondida entre escombros.

Además, de Xe´kuku´ab´aj, hay otro lugar misterioso que está debajo de la sobra del tiempo y de las plantaciones de café que hoy crecen sobre ese posible asentamiento de primeros habitantes en la región. Se ubica al lado oeste del territorio de San Juan La Laguna, entre dos yacimientos de agua, en el área Pak´uwa´, lugar de los ríos, y Paraxaaj, lugar de verdosos cañaverales, estos son propiedades de los señores Hugo Pérez y Juan Valentín Hernández Cojbox; un territorio aplastado por toneladas de piedras que parecieran ser parte de un gran desprendimiento del corredor montañoso hace miles de años.

Según, el antropólogo James Loucky que sostiene los escritos del Geógrafo Félix W. McBryde, que en los años 70, describe que el lugar era utilizado para siembra de cebollas y otras hortalizas; que los cuales permitían la mayor visibilidad de esculturas dispersadas  en estas propiedades que posiblemente eran muestras mayas o realmente de una ciudad muy antigua de esta región del lago.

La desaparición de este pueblo, sucedió por una posible enfermedad contagiosa que acabó con la vida de los habitantes, y la posible desaparición física de las réplicas arqueológicas fue a través de los cambios que sufría la tierra en manos de los nuevos habitantes en preparar sus tablones o plataformas de sus agriculturas. También, existe la posibilidad de que un gran derrumbe eliminó de la vista la mayor parte de la arqueología de este pueblo.

“Si había una ciudad aquí” por eso dice McBryde en su libro, que en los años 70 todavía existían paredones de piedras que servían como casas” Asegura James Loucky, Antropólogo y Catedrático de Antropología de la universidad del Estado de Washington.

Íconos arqueológicos refleja técnicas más antiguas.

Uno de los íconos representativos de esta cultura, es la cabeza que tiene un diámetro de 1 metro cuadrado, con características muy únicas de fisionomía, sus propiedades son únicas; esta escultura refleja la técnica más antigua de esculpir piedra, la cual se  basa en la utilización de arena y agua para suavizar la roca, luego picaban o presionaban con la herramienta echa de piedra cuarzo, hasta que encontraban el volumen de la figura que querían reflejar. También practicaron la utilización de cuñas con palos y piedra de obsidiana, para construir cuchillas y lanzas de obsidiana; esta piedra la adquirían por su buena relación con el grupo étnico de Los Kakchikeles años antes de la llegada de los conquistadores. Hoy los pobladores de San Juan La Laguna a veces encuentran estas piedras en laderas de ríos o debajo de la tierra.

El descanso de un rey

En el cerro Tino´y Aatz´aam, pegado a un desaparecido paso de rio de lluvia, en mojones de propiedades debajo de bajo de cafetales se encuentra una escultura de tres metros de ancho incrustado en la tierra, con la figura muy resaltada de un probable rey que descansa, a su mano izquierda sus dos lanzas, un matillo y otros iconos; al lado, un mono recostado y otras difíciles de interpretar; a pocos metros otra que refleja varias interpretaciones de una mujer en momento de parto o una pareja en relaciones íntimas.

El tiempo y el interés de las autoridades alejan la historia de San Juan

Hace pocos años, debajo de árboles de pino y ciruelas, en frente de la antigua municipalidad, había algunas esculturas similares a la cabeza de la posible ciudad; estas mismas eran considerados por los pobladores encantos místicos; y que desaparecieron con la construcción del actual parque.

Hoy, al lado de la puerta del primer salón comunal, en una esquina apestosa de orín, pegada a los asientos de la cancha municipal, detrás de un depósito de basura, está la última escultura con forma de rana, con una plataforma ondulada en la espalda manchado por la suciedad y colores del mismo edificio municipal.

El primer Cayuco como transporte en el Lago Atitlán


 

Doce personas remaban el cayuco para trasladarse a Santiago Atitlán antes  de la aparición de los barcos en el lago.

Por Benedicto Ixtamer

Alrededor de 1950, Don Tru´ Kiyaq´ayiin, era el hombre que ofrecía el servicio de transporte con su primer cayuco, en ese trasladaba a la gente de los pueblos que se ubican al sur occidente del lago, especialmente a los de San Pedro La Laguna a Santiago Atitlán y viceversa.

El cayuco podía cruzar las altas olas, manteniéndole equilibrio en la parte de atrás a través de dos remos cruzados controlados por el mismo Tru´ Kiyaq´ayiin; mientras, los mismos pasajeros remaban en ambos lados para dirigirse a su destino. En estos años el pasaje era de 5 centavos y con responsabilidad de remar.

Los habitantes de San Pedro La Laguna, eran pescadores, y su medio de transporte era el cayuco; El abuelo Manuel Taa´ era uno de los pescadores, más tarde, con su entusiasmo viaja al Puerto Champerico para pescar en altamar y descubrir nuevas técnicas y medios para desarrollar transportes acuáticos en el lago de Atitlán.

“A mis 12 años, junto a mi papá pescábamos en el lago; pero años después, Taa´  Tru´ kiyaq´ayiin, nos vendió su cayuco, al que nosotros le pusimos un motor de 60 caballos para poder transportar a la gente. Afirma “ José Chavajay Gonzales de 58 años.

Junto a sus hijos empiezan a motivarse en ofrecer el servicio de transporte  a la gente usando un cayuco de aproximadamente 30 pasajeros, que más adelante lo cubrieron con fibra de vidrio. Iniciaron cobrando 10 centavos de pasaje por persona.

Ya en años posteriores, vieron la necesidad de los viajeros locales como un nicho de oportunidades en el lago, El Taa´ implementa el servicio de transporte para todos los días de la semana; ya que en ese entonces, la única lancha que aparecía en el lago era EL  CELTA, proveniente de Panajachel.

Manuel Taa´, nace en 1934, a su corta edad promueve los medios de transportes acuáticos, y gracias a él, actualmente se ven las tres lanchas grandes  La Pinta, Santa Maria y Chuasanaí.

“Pesqué en el mar, tuve mis permisos para pescar Atún y atrapar cangrejos, allí tuve mi primera lancha tiburonera y allí construí otras.” Asegura, el abuelo Manuel Taa´de 78 años.

Actualmente, lanchas grandes y pequeñas ofrecen servicios de transporte para cualquier parte de la orilla del Lago de Atitlán. En el municipio se han establecido dos muelles públicos, uno que jurisdícciona el noroccidente de lago hasta panajachel, y la más antigua, la que acoge historia y entusiasmo de la familia Chavajay, el muelle de Cuasanai con ruta directa a Santiago Atitlán.

Su sangre de Músico lo refleja en sus hijos


 

Desde su niñez, Don Pedro Miguel Mendoza  encontró pasión por la música.

Por Benedicto Ixtamer.

 Don Pedro Miguel, uno de los primeros  músicos en el pueblo,  le gustaba la marimba y la guitarra, a sus 6 años empieza a descubrir sus habilidades.

En  una tarde se queda parado en la puerta del señor Meme Mazariegos viendo la ejecución  la guitarra, enseguida  logra confianza con el señor y le enseñan algunas.

A sus doce años, es descubierto por Don Agustín Chavajay que había comprado una  marimba y lo invita a ser parte del conjunto y que todas las tardes tenían que practicar. Esta mis oportunidad, hace a Don Pedro abrirse el camino en la música.

Más adelante, el entusiasmo por la música, junto a Alberto Cantor y Juan Vasquez desde la aldea de Panyebar  deciden rentar una Marimba, la que cargaron por las montañas de Pakajnom hasta llegar en el pueblo; la marimba quedó en la casa de Pedro Miguel, esa motivación  hizo que los tres adolescentes formaran un coro religioso copiando lo que algunos abuelos hacían en la iglesia.

En ese tiempo, el padre de la iglesia se da cuenta del entusiasmo de los jóvenes, ordena traer una marimba y una concertina en la parroquia de San Pedro Laguna, las prácticas la realizaban en la casa de Miguel, por lo que atraía a la gente para degustar de sus melodías.   

Toda esta trayectoria, ayudó a Pedro Miguel construir un currículo hasta participar en los grandes conjuntos marimbísticos, gracias a las contrataciones en diferentes lugares, logra como bendición a su esposa. Comenta.

En 1990, inicia a entrenar a sus hijos para la ejecución de la marimba,  durante este tiempo dirige a sus hijos en las diferentes presentaciones en país, El conjunto Marimbístico lo nombraron  “Princesa Maya”.

Prueba a su dedicación y enseñanza, actualmente sus hijos practican la marimba como parte de la pasión y cuatro de ellos  se graduaron como maestros de formación musical. El hijo mayor, es catedrático de música en la escuela politécnica de Guatemala.

Tradición Religiosa del año 1300


Imagen

Las Cofradías de San Juan La Laguna, mantienen tradición de la edad Media como  asociaciones para atender necesidades del pueblo.

Por Benedicto Ixtamer

Las cofradías surgen en las áreas urbanas de Europa como asociaciones laicos  dirigidos y conformados por panaderos, artesanos y grupos de personas con funciones sociales para atender a enfermos, desamparados y otros casos para el bien común.

Lo que habían desarrollado los cofrades en España, lo transportan a América con la idea de evangelizar a los habitantes arrastrando la misma función social y cuantitativa.

“Las cofradías llegan a América y reciben un toque creativo cultural y su idiosincrasia, como en Quetzaltenango, La cofradía del Santísimo y como en San Juan La Laguna” explica Julio Cesar Leal, párroco de San Juan La Laguna.

En el municipio de San Juan, existen cuatro cofradías, cada una cumple funciones parecidas a las de las asociaciones en España y todas las actividades las desarrollan en coordinación con la iglesia; la cofradía de San Juan Bautista influye en la fiesta patronal, la cofradía de la Virgen María dirige la fiesta de la Virgen María, la cofradía de Santo Domingo coordina  toda la semana santa y el día de los muertos, la cofradía Sagrada Familia es la que tiene a su cargo la fiestas de San José, Navidad y los matrimonios.

Desde la introducción de los cofrades, los pobladores le añadieron sus presentaciones culturales y sus tonalidades musicales, el Tun y la Chirimía, uso de las candelas, preparación y modo de rezar, íconos que el municipio actualmente sigue reflejado en sus cofradías y procesiones. 

Entre los años 1873-1885, en el gobierno del General Justo Rufino Barrios, reconocido como el Reformador del país e impulsor de la Unión Centroamericana se genera una revolución que repercute en la expulsión y expropiación de bienes a los religiosos generando en las cofradías  la pérdida del espíritu y función original, quedándose solo con cultura y folklor. Durante este período, las cofradías posicionan el alcohol en sus reuniones y especialmente en las fiestas.  

A pesar de esta situación, algunas organizaciones sostuvieron  su fe con Dios y  sus principios de religión para pasar el tiempo de la revolución, que más adelante se normaliza en todo el país.

El supuesto estadio del pueblo


Imagen

La Juventud Juanera y pasados principales construyen el tercer campo de fútbol, actual estadio puesto en candados en el 2011.

Por Benedicto Ixtamer

San Juan La Laguna,  es un municipio tradicional y conservador, su gente entusiasta y colaboradora que fácilmente se dan a conocer por las diversas cooperativas y asociaciones de textiles.

Como lo describe Don Diego Pérez Méndez en su mapa de 1935, el pueblo era muy pequeño, el sector de la iglesia católica era el área más grande, todo su alrededor cubierto de piedras, y  un intenso sol se adentra en la puerta principal y que poco a poco hace que la sombra marca el conteo  del día que daban hasta el sonar de las 7 campanas colgados a 3 metros de altura del palo de Ukuuy. 

En los 40 o 50, en el patio de la iglesia católica se reunían  los jóvenes y recién casados para jugar; En 1953, el señor Pedro Pérez Mendoza  retirado del ejército,  enseña a los jóvenes de la acción católica diferentes juegos como el trampolín de la libertad, torre humana y las marchas militar con el objetivo de alegrar a los espectadores;  posteriormente, les enseña técnicas de fútbol usando el patio como primer campo de futbol y área de multiuso.

Años después, el juego de futbol generaba mucha aceptación entre los espectadores, 20 jóvenes acompañados por Ta Ku´Ujpán, Eduardo y Cristobal Cholotío, Juan Vásquez y difunto Taa´ Ku´ Xkinchaj, suplican al alcalde municipal la necesidad de un espacio amplio para poder desenvolverse en el deporte.

“Jugábamos enfrente de la iglesia sin zapatos con una pelota de cuero que comprábamos en San Pedro, yo organicé el equipo de la juventud católica, también coordiné a los jóvenes para ir con el alcalde Juan Kaq´a yin para solicitar el terreno.” Recuerda Pedro Pérez Mendoza de 78 años.

El primer campo de fútbol, lo establecieron exactamente la actual Xe´tutul a enfrente  del colegio Lisi, rentaron dos propiedades de los  hermanos Juan y Julián Yojcom, los mismos un día sembraron maíz y frijol para que los muchachos dejaran de usar el terreno; situación que motivó a los jóvenes Pala´s K´í´q, ku´ k´í´q, Ku´ Lavarenzo y Xuwan Cholotio en arrancar las plantas; este delito los llevó a la cárcel. Razón que les hizo buscar nuevamente la ayuda de las autoridades locales.

¡Qué manera de responder y solucionar! El alcalde Juan Kaq´ayiin con pantalón bien puesto acepta la iniciativa de los jóvenes y reúne al pueblo y a los pasados principales; en la reunión concuerdan  intercambiar algunos terrenos comunales.

El segundo campo de fútbol lo trabajan por casi tres años,  debido a su ubicación geográfica tuvieron que abandonar, era en las lomas de Pa  Q´an Ulew  o  Parb´i´  Xijk´ab´al;  al entrevistar uno de los ancianos que trabajó allí, decía que utilizaron torres aplanadoras  de madera,  a los lados amarrados de lazos y que algunos las jalaban, mientras que otros empujaban  hasta llevarlas a  108 metros, área que cubrían las 4 cuerdas de terreno intercambiado.

El tercer campo, es el actual estadio autonombrado por el mismo político, ¿Por qué no privilegió el nombre de los que realmente se esforzaron?, ¿Por qué necesariamente en tiempos de campañas políticas le tuvo que plasmar su propio nombre al estadio?. El lector podrá tomar su propia conclusión, en este artículo  estoy hablando de la evolución del campo de futbol municipal.

En la explicación de otro de los abuelos, años después, el alcalde llama al Señor Teco´ Chavajay, padre de Taa´ Lu´Chavajay para hacer un intercambio con su terreno que quedaba en el cerrito en Pa Parab´al Xojt (lugar de teja), eran en total 6 terrenos, estos iniciaban aproximadamente de los arcos, y terminaban hasta donde está el pequeño valle por la casa del señor Manuel Pu´r; mientras que la otra mitad del campo pertenecía al señor Lorenzo Xii´y que vendió a la municipalidad en años posteriores. De esa manera el campo logra un área considerable en los reglamentos del futbol nacional. En este último lugar, los jóvenes, ancianos y la gente del pueblo trabajaron fuertemente para aplanar el área, lo hicieron por muchos meses hasta que lograron una planicie suficiente para jugar.

Al final, dónde quedaron estos hombres y ancianos que lucharon para dejar este campo de fútbol; es injusto que los lugares públicos de recreación que tanto soñaron nuestros abuelos tenerlos para los hijos del pueblo, ahora se les han puesto candados y que el acceso a los mismos se tiene que pagar. “No será una muestra de privatización o ser privado del derecho de recreación en su propia tierra”.